sábado 21 de noviembre de 2009

Chicas de nostalgia


Rickie Lee Jones + Imelda May

Rickie Lee Jones: voz, guitarra acústica, piano y percusión

John Kirby: teclados, piano y guitarras
Joey Maramba: contrabajo eléctrico

Imelda May: voz y bodhrán
Darrel Higham: guitarra
Steve Rushton: batería
Al Gare: contrabajo y bajo eléctrico
Dave Priseman: trompeta, fiscorno y percusión

En un concierto doble de féminas, no raramente parece que suceda algo diferente a si el cartel lo hubiesen formado nombres masculinos. La comparativa inmediata es: la pose en pos de la experiencia, en segunda apreciación: la tendencia se impone a la intemporalidad y por último: la predisposición del espectador será la que marque diferencia.

Rickie Lee Jones, americana de 55 años con doce álbumes de estudio, regresa a lo básico de la canción de autor. Composiciones balsámicas en primera persona -como ella misma apunta y de hecho se aprecia-, concierto en trío con instrumentación mínima y detalles para degustar sin prisa alguna. Como si estuviesen tocando en el terreno de casa campestre que en su web ella misma fotografía. Lo de la voz es un misterio, qué tre décadas después de su primer éxito ‘Chuck E’s in love’ siga sonando prácticamente igual de limpia, cándida y habilidosa para desconcertar del agudo al grave en una misma estrofa, debe ser cuestión de serenidad interior más que del devenir vital de una señora aguerrida.

Casi todo el concierto de lo pasó Lee Jones guitarra en mano, sin aparentar importarle cantar al micro y de vez en cuando acordándose de menear la tobillera de cascabeles o cualquiera de los análogos dispersos por encima del piano –efectivamente, al más puro estilo hippie- pero cuando se sienta frente a este último instrumento se transforma en la narradora de historias al más puro estilo.

Imelda May, irlandesa de 35 años con dos trabajos a su nombre (el primero con el de pila), es por revival una de las sensaciones del momento. Ciertamente, ceñida en un vestido estampado llamativamente con rosas y sobre sus 12 centímetros de tacón rojo, parece toda una lolita. El tupé rubio y la cola de caballo morena, delatan su estética teddy girl propia de una buena amante al rocanrol y su potente voz de garganta le ha valido para acompañar como corista a estrellas internacionales de primera línea.

Desde el homónimo ‘Love tatoo’ -primer trallazo rockabilly de la noche- el público más aparentemente aficionado a la estética de los años 50, fue apelotonándose en los flancos del escenario y puertas de acceso para dejarse bailar ante la energía que desprende en directo Imelda y su banda de sonido low-fi, encabezada por su marido Darril Higham. En la sensual ‘Big ban handsome man’ cuesta creer que no se enorgullezca este efectivo guitarrista o en la balada negra ‘Knock 123’ que alguien no caiga rendido. La potentísima ‘Watcha gonna do y el no menos ‘Johny got a boom boom’ –golpeando orgullosa el bodhrán- sirvieron para poner punto y final a su repertorio.

Para el bis nos reservó las versiones del ‘Tainted love’, ‘Rollin’ and tumblin’ y una del Rey de rock –no podía ser menos-. Ambas chicas, anoche demostraros que hay estilos que no pasarán de moda, todo lo contrario.

© m. tébar almansa, en Murcia a 21 de noviembre de 2009

viernes 20 de noviembre de 2009

Al final, quedará el silencio

Ryūichi Sakamoto: gira Playing the piano_Out of Noise 2009
Ryūichi Sakamoto: Piano de cola y samplers
Jasen Hattams: ingeniero de audio

Aforo lleno, una larga cola para poder coger el mejor de los sitios, con bastantes aficionados a la música clásica (contemporánea) y curiosos, todo a tiempo, en el escenario dos pianos enfrentados, un Yamaha de larga cola y otro de media ¿Pero no era la nueva gira en solitario tras diez años de Ryuichi Sakamoto? Se apagan las luces, se envuelve el teatro en silencio, un tenue foco ilumina la figura del poliédrico instrumentista japonés… suena el corazón del océano Glacial Ártico por diez minutos, los motivos proyectados ayudan aun más a relajarse, los mensajes medioambientalistas no tanto.

‘Hibari’ es la preciosa melodía que abre el último trabajo de Sakamoto: Out of Noise (Commmons, 2009) y con ella ya demuestra cuál es el truco. Las líneas de piano por él ejecutadas las manda a grabar en tiempo real, con disimuladas señas, al ingeniero de sonido que se oculta enfrente suya. Éste las samplea y las envía a al piano “vacío” aparentemente sonorizado con butaca libre. Las teclas se mueven, por arte tecnológico, en un metafórico diálogo con su silencioso compañero de carne y hueso.

Un tercio del setlist lo destinó a este viaje naturalista de alerta, inspirado seguramente por el silencio del revolucionario compositor John Cage y paradójicamente escuchado en medio del caótico mundo actual, que hace fracasar protocolos como el de Kyoto.

A la obsesiva y metálica ‘Composition 0919’ contrapuso la poética afirmación ‘a Flower is not a flower’. Las de corte clásico como ‘Energy flow’ casan perfectamente con las más new age como ‘Happy end’ y las famosas ‘Tango’ o ‘the Last emperor’ son las que nos evocan ese cine que tantas bandas sonoras le debe al minimalista pianista que, seguramente, con ‘Tibetan dance’ fuesen las más conocidas por el gran público –entre el que más de uno no dudo en echar una cabezadita-.

Sakamoto, sin ni siquiera dar un trago del pequeño termo de diseño que exhibía junto a su aparato de frecuencias –bien es cierto que si no habló ni palabra tampoco lo necesitó-, cogió sus flores, saludó educadamente a sus paisanos y desapareció tras la reconocible ‘Merry Christmas Mr. Lawrence’ envuelto en una ovación meritoria por el maravilloso ambiente creado.

© m. tébar almansa, en Murcia a 20 de noviembre de 2009

jueves 19 de noviembre de 2009

la Memoria musical de Miguel Poveda

Miguel Poveda presenta ‘Coplas del querer’
Miguel Poveda: voz

Joan Albert Amargós: sintetizador y piano de cola
Juan Ramón Caro: guitarra flamenca
Antonio Coronel: batería
Horacio Fumero: contrabajo
Julián Sánchez: trompeta
Carlota Amargós: violín
Paquito González: percusión
Luís Cantarote y Carlos Grilo: coros y palmas

¿Ha dejado alguna vez Isabel Pantoja de ser actualidad? La pregunta tiene trampa, pues aunque la folclórica viva más famosa de España sea continua noticia por su sensacionalistas capítulos, no se le podrá desmerecer el papel de continuadora del genero de canción ligera más poético de nuestro país: la copla andaluza.

Seguramente la Pantoja no haya aportado modernidad al género, como sí hizo el desaparecido Carlos Cano, aunque indudablemente -de mano de alguno de los maestros de la época- ha contribuido a que no se pierda un estilo musical -teatral como pocos- llegado a su decadencia gracias al franquismo y recuperado en los últimos años, por alguno de los artistas de distante generación con un espíritu renovador y ecléctico similar al del granadino.

El caso del flamenco Miguel Poveda, no será el último, pero sí uno de los más interesantes. Como el chico de Badalona de tonto no tiene un pelo, se ha buscado para ajustarse las canciones –¿o debería decir las coplas?- a uno de los más ilustres arreglistas: Joan Albert Amargós. Parece que, pese a su edad, el cante grande se le queda pequeño al gran Poveda y se divierte por tangos (argentinos), por canciones populares (catalanas), con orquestaciones o con las andanzas andaluzas inmortalizadas por Antonio Quintero, Rafael de León, Manuel Quiroga y el Maestro Solano y revisadas por Amargós, con deliciosos mantos de violín y contrapuntos jazzísticos de trompeta.

En las Coplas del querer (Universal, 2009) en vivo, una pizca de fragmentos le sirve al cantaor para calentar la garganta y el camaroniano ‘Sere… Serenito’ para despedirse concienzudamente con aires festeros. En el par de horas de concierto de en medio, se sucedieron prácticamente todas las piezas seleccionadas para el álbum doble, la granaina ‘Carmen del agua’ con autoría del propio Miguel, el pasodoble ‘la Senda del viento’ dedicada a la bailaora Carmen Amaya, el emotivo popurrí homónimo con el único acompañamiento a la guitarra de Juan Ramón Caro –sustituyendo a Chicuelo- al que se le permitió una pieza instrumental, la preciosa canción ‘A ciegas’ recuperada por Alberto Iglesias para los Abrazos rotos y una cartagenera en agradecimiento al público del 29º Cartagena Jazz Festival.

Ciertos casi todos los piropos que, abusando de confianza, se le gritaron desde las butacas: simpático, bien dotado de voz y formas, joven maestro, didáctico, ameno y dedicado… Nos brindó algo de flamenco, pero ese es su día a día, anoche demostró que la copla seguirá viva, siempre que artistas como Miguel Poveda mantengan su memoria histórica.

© m. tébar almansa, en Murcia a 19 de noviembre de 2009

lunes 2 de noviembre de 2009

Apenas una historia de América

Elliott Murphy: Europe autumn tour 2009
Elliott Murphy: voz y guitarra acústica
Olivier Durant: guitarra acústica
Alan Fatras: batería y pandereta
Laurent Pardo: bajo eléctrico

Para la inmensa mayoría de fans de Bruce Springsteen el nombre de Elliott Murphy -parisino de adopción- no les dirá nada, o si lo hace pudiera ser para referirse a él como “el amigo americano coetáneo que se sube como invitado a su escenario” cada vez que ‘el Jefe’ pasa por la capital francesa.

Pero no termina en anécdota la similitud con la estrella del rock made in USA, apariencia física saludable aparte. El señor Murphy casi siempre está de gira, unas veces en acústico, otras con una reducida banda llamada curiosamente the Normandy All Stars, como es el caso que nos ocupa, pero de una u otra forma desde hace 10 años con su inseparable guitarrista Olivier Durand. Y entre conciertos escribe. Canciones, novelas o artículos-historias de periodismo musical. La adicción demostrada hacia el Rock’n roll y la religión profesa hacia la escritura, lo aproximan también a songwriters deudores de Dylan como se aprecia en ‘You'll never know what you're in for' o de Young en ‘Diamonds by the yard’, aunque su escuela poética sea el New York de la Velvet Underground.

El Elliott Murphy, maestro de la palabra, nos llevo por el camino durante dos horas y cuarto canción tras canción. Si tras su primer éxito (y décima en la lista) ‘Last of the Rock stars’ hubiese querido terminar, lo podría haber hecho. Las fantasías comunes de cómo sentirse un Rolling Stone introduciendo su ‘Mick’s dream’, los agradecimientos a Murcia aprovechando la dedicatoria a la madre del cantante en ‘Pneumonia Alley’, la harmónica al cuello y unos cuantos nutridos punteos del escudero Olivier- sin cambiar de guitarra acústica, a pesar de los sonidos eléctricos sacados al instrumento- habrían sido suficiente.

El público los congratuló alzándose de sus butacas en casi la mitad de los temas, respetando los momentos de ensoñación y arrancándose por palmas -más de lo necesario- para mostrar el respeto al artista. Momentos que tan solo hicieron preceder al obligado (y agradecido) recuerdo al padre del propio Murphy con la spoken ‘On Elvis Presley’s birthday’, al impresionante solo de Durant en ‘a Touch of kindness’ o al slide de la reciente ‘and General Robert E. Lee’ que los llevó a un nutrido y acalorado bis.

Terminando con una ‘Rock ballad’ y un ‘Drive all night’ a pelo, de allá por el año 1977. Demostrando ser una historia real en segundo plano, pero dichoso con la libertad que le permite esta misma.

© m. tébar almansa, en Murcia a 02 de noviembre de 2009

domingo 1 de noviembre de 2009

lo que vi y no escribí (XI)

Staatskapelle Dresden ★ ★ ★ ☆
Tsukiko Amakawa & Jazz Noize ★ ★ ☆
Amancio Prada ★ ★ ★
Nina Hagen + las Furias ★ ★ ★ ★ ☆
Scott Matthew ★ ★ ★ ★
los Chichos + los Delinqüentes ★ ★ ☆

domingo 27 de septiembre de 2009

Andrés Calamaro, del estadio al falso escenario

Andrés Calamaro: gira española 2009 (2ª parte)
• Andrés Calamaro, voz y guitarra
• Tito Dávila, teclados
• Candy ‘Caramelo’, bajo y coros
• ‘Niño’ Bruno, batería
• Diego García, guitarra
• Julián Kanevsky, guitarra
• ‘Geni’ Galo Avelló, guitarra

A trece meses de su anterior visita a la región murciana, Andrés Calamaro sigue contando con los idénticos músicos para presentar su antología Obras incompletas (Warner, 2009) en directo por territorio español. Empezó y terminó igual que entonces. Leyó del mismo atril que el pasado año. Más distante quizás pero con idéntica actitud roquera. Distinta sensación. Aquel día de extraño verano fue en un centro comercial y esta noche de otoño extraño, se programó la segunda de las actuaciones de su mini gira en un resort (little Dubai replica, AC dixit):
Polaris es otro planeta, construido en el medio de la nada (respetablemente) parece un decorado de televisión, se inunda y huele a cloacas (literalmente); sin embargo es planet-murcia (el levante) & acá los recitales siempre son buenos y acompaña mucho publico que, de una manera y otra, llega hasta donde haga falta para ponerle color al tema.”

Al pronóstico de tormenta y alto precio de las entradas, el público fiel espantó. Y el limitado escenario del Trumanshow of Balsicas se llenó –sin dificultad, ante la escasa posibilidad de ver adecuadamente los bolos desde cualquier punto de la plaza de restaurantes improvisada-. Casi imposible fue acercarse a por algo de beber, comer o hacer otros menesteres.

Hubo para todos los públicos, desde el iniciado calamariense, al neófito empachado de grandes éxitos y basta, pasando por el nostálgico de esa importante banda que ya nunca volverá (los Rodríguez) o el pijo que pasaba por allí a ver si se le pega algo de experiencia vital. Andrés parece estar de vuelta y canta para todos y todos cantamos para él. Primera época, auge, caída, folk y vuelta.

Nuevamente sin tocar teclas, Calamaro acomete conciertos de un par de horas de duración con la intención de crear un muro de guitarras y letras que quiten el aliento. Sin pausa, sin más palabras que las que canta el público. Desprovisto del glamour de sus distintas vidas quemadas, los gestos y giros vocales siguen siendo la marca de la casa. El repertorio y el buen hacer de la banda lo dicen todo, rock y canciones mayúsculas. De hay que, entre la treintena de temas con que repasan la carrera compositiva del argentino, encajen a la perfección los injerto-tributos a la música popular: ‘Jumping Jack flash-el Salmón’, ‘Walk of life-Salud (dinero y amor)’, ‘Stairway to heaven-el Día de la mujer mundial’, ‘Volver-Flaca’, ‘My way-Crímenos perfectos’ o ‘No woman no cry-Paloma’.

Sería injusto criticar negativamente al personaje más allá de su obra –que cuesta contabilizar por centenas- con lo será de justicia destacar lo desubicado que se demostró el entorno elegido para un concierto del tipo. Aunque al fetichismo de Andrés Calamaro le consuele haber dormido en la misma suite del también genial Woody Allen, seguramente sus himnos suenan mejor en “la cancha”.

© miguel tébar almansa, en Murcia a 27 de septiembre de 2009

miércoles 16 de septiembre de 2009

Leonard Cohen tras los pasos de F. G. Lorca

the Songs of Dear Cohen (que cumplirá los 75 en BCN) me sonaron a gloria en Granada. Desde cualquier punto de vista son/es leyenda.
26 gratos momentos para el recuerdo. P
ertenecientes a la memoria histórica (no sólo mía), como los versos del poeta, y que ofrecen serenidad y picardía. Gracias por su bendición,
maestro Jikan.

martes 15 de septiembre de 2009

B-Side con ‘b’ de Vetusta

Lo que parecía un festival de música independiente más (llegado al panorama nacional fuera de tiempo) ha cumplido con orgullo su primer lustro en el año indiscutible de Vetusta Morla, y como en su debut, el B-Side contó con los franceses Rinôçérôse como primer grupo internacional.

Ha sido el primer año que el festival no coincidía con su hermano mayor de Murcia, el Lemon Pop; quizás por ello o quizás por el acertado precio anticrisis de las entradas, el público acudió en mayor medida que en ediciones anteriores, aunque buena parte de éste lo hiciese una vez que habían actuado los dos nombres más atractivos del cartel: Elvis Perkins y the Rakes. Estados Unidos y Reino Unido respectivamente. Neohippies y postbritish, jóvenes ambos y con actitud, y en su mejor momento para disfrutarlos -impagable el gospel retro que se marcó el hijo de Antonhy Perkins, y constatables fueron las influencias de la banda londinense que parten de Joy Division o Blur para llegar a Franz Ferdinand y demás bandas revitalizadoras-.

Llegó el momento de los madrileños Vetusta Morla y se las cantó todo el mundo. O, mejor dicho, todo el mundo femenino, y los chicos por extensión. Incluso después de la contundente ‘La cuadratura del círculo’, el público seguía tarareando ‘Saharabbey road’, que hicieron antes del bis. Pleno al 15, pero jugando con los cartones necesarios como es tener al omnipresente grupo del momento. Todos felices y los organizadores contentos sin haber arriesgado con la programación.

Lo de Cycle fue un buen momento para acercarse a las barras, aunque éstas estuviesen en mínimos, y la demora en preparar la escenografía necesaria para proyectar las imágenes que conlleva un concierto de Rinôçérôse espantó a más de un cansado. Pero los que se quedaron bailaron con un grupo que se permite alternar vocalistas con largas canciones instrumentales, y tener pegada suficiente para aguantar el paso del tiempo.
Esperemos que pueda hacer lo mismo el B-Side.

© m. tébar almansa, en Granada a 13 de septiembre de 2009.

miércoles 9 de septiembre de 2009

09/09/09 los Beatles y la mercadotecnia

sábado 5 de septiembre de 2009

Con más se puede hacer menos, pero tampoco con menos más

Un año más, y van catorce, contra crisis y marea, se celebra el encuentro musical más agridulce del municipio murciano “ese es el espíritu del Lemon Pop, que ha marcado para siempre esta ciudad, cambiando su imagen en el mundo, acercándola a la modernidad y a la vanguardia musical… dedicado a sorprender, poniendo atril y altavoz a nuevas propuestas musicales, presumiendo de underground, de complacer a la inmensa minoría”.

Auspiciado por la 

¡VivaLemonPop! Party como exitosa “fiesta de bienvenida, declaración de amor y banderín de enganche” y por los artistas murcianos que ella participaron: los Marañones, Second, Ross, Klaus & Kinski, Alondra Bentley, Laura More, el Estudiante Larry, #Fo, the Runarounds, Higinios…, no cuesta entender el por qué del doblete del sueco Joel Alme y su exquisita y nutrida banda abriendo la segunda de las tres jornadas, esta vez al aire libre y a pleno poniente. Ante pocos afortunados, como viene siendo habitual en las primeras horas de cualquier festival, dejó su poso para ser recordado y si te lo perdiste date una vuelta por su MySpace y estírate de los pelos.

Y en continuación con los aires nórdicos, la rubísima Vibeke Saugestad no dejó a ningún macho con la boca cerrada y a ninguna hembra aspirante a popstar con falta de envidia sana. Descalza y apoyada poderosamente por sus chicos, nos trajo a la memoria los influyentes Blondie y sin mermarse lo más mínimo ante el exceso de calor o bajo el ruidoso castillo de fuegos artificiales cercano, que no les hizo más que celebrar su actuación, Vibeke demostró que en el norte no hay solo hielo. Todo lo contrario.

El reclamo de la noche estuvo premeditadamente dividido a partes iguales por décadas.

La de los tan en boga "ochenta", tuvo en los casi olvidados Mamá su momento para el recuerdo -por no decir nostalgia-, con uno de los más certeros setlist de la época firmado por el imprescindible José Mª Granados: del ‘Nuevo color’ a la hoy probablemente censurable ‘Chicas de colegio’, pasando por otros himnos generacionales como ‘Ya no volverás’, ‘Ligarse a Vicky’, ‘Regresas a casa a las 10’, ‘Hora punta en el metro’, ‘el Figurín’ o la incuestionable ‘Nada más’. Muchas ganas, reconocible voz, buena acogida y cierta falta de engrase.

A final del siglo XX, venidos desde el planeta Astrohúngaro, nos llegó un dúo de genio y figura que indicaría las pautas a seguir en cuanto a concepto y maneras. “Somos Astrud y estamos en Murcia, como siempre y con las mismas canciones de siempre, pero tocadas así…” como casi siempre, cada frase del preciso Genís (des-luciendo new look) sentencia y como casi siempre, cada concierto de Astrud es diferente y genera pasión y desconcierto a partes iguales. Esta vez con el manto sonoro analógico del Col.lectiu Brossa no pudo ser menos. Pero sí más, de haberse en realizado cómodamente en otro auditorio con mejor acústica y mayor confortabilidad de escucha.

Iluminados, el grupo de las hermanas Espín fue de los primeros indies en la escena murciana (de Bullas ellos/as) reconocidos en ámbito nacional, sobreestimados en su tiempo (allá a principio de los años 90) demostraron que si tras veinte años -la mitad inoperativos- hay ganas, se pueden hacer conciertos con coherencia y dedicación a su público. Aunque les falten canciones y la imagen sea tan descuidada -que no las imágenes proyectadas-, saben hacer de su capa un sayo y el Lemon Pop no ha desaprovechado este otro regreso para seguir sumando aciertos.

¿Quién no vea que “el Lemon pop es uno de los festivales indies pioneros en España. Difusor y amplificador de sonidos independientes y que desde su nacimiento viene dando a conocer grupos increíbles que intentan abrirse paso” es porque mira hacia otro lado. Allá él/ella. Yo apoyo la escena.

© m. tébar almansa, en Murcia a 05 de septiembre de 2009

miércoles 12 de agosto de 2009

Flamenco académico, guitarra esterilizada

La última de las galas de este año comenzó presagiando lo que será la celebración de las bodas de oro del Festival Internacional del Cante de las Minas. La Unión aprovechó el concierto del homenajeado con el Castillete de Oro, el guitarrista Vicente Amigo, para entregar por vez primera el premio Catedral del Cante a España, cuya Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, lo recogió personalmente en representación de nuestro país, por ser cuna del flamenco y conservar el bien cultural que supone el arte de los cabales.

El Bordón Minero más reconocido de los últimos veinticinco años dijo sentirse “orgulloso de volver una vez más a poner toda el alma”, con la parquedad de palabras característica en aquellos artistas que se expresan con sus manos. Como los grandes solistas, Vicente Amigo comenzó a solas con su instrumento, por soleá y con solemnidad. Ni siquiera con los siete músicos que a posteriori le acompañaron, se produjo la más mínima improvisación ante un respetuoso público que, en silencio absoluto, no mostró señal alguna de ovacionar más que con aplausos la excelente técnica del sevillano.

Tras la citada ‘Córdoba’ -dedicada a su ciudad adoptiva-, recuperó el conocido fandango ‘Mensaje’, la única pieza de su primera época que tocó en el recital. En la tercera composición, titulada ‘Tangos del arco bajo’, el escenario ya recordaría a las formaciones del dios Paco de Lucía, pero sin tanta estrella individual como el de Algeciras. Se podría destacar, quizás, la voz de Rafael de Utrera, que sustituyó a la de los colaboradores de primera línea que siembran Paseo de Gracia (Sony, 2009), el último trabajo de Amigo, al cual dedicó tres cuartas partes del repertorio.

Por resaltar algunos momentos del preciso y monótono recital, recordaría aquí la balada ‘Autorretrato’, con un dulce recitado contrapunteado por el violín de Alexis Lefèvre; el impresionante solo de Vicente Amigo haciendo vibrar de forma natural el mástil de su guitarra y sacando de ella un eco de las mil y una noches, o la comercial ‘Y será verdad’, antes del único bis por bulerías de la celebrada noche. Aplausos intensos y todo el mundo en pie, demasiado previsible para un festival que se puede enorgullecer de descubrir astros de la talla del propio artista.

La Catedral del Cante presenció un año más cómo la gente abarrotaba su aforo, cómo el público con entrada en mano buscaba incesantemente dónde poder sentarse, cómo entre el Alcalde de La Unión y el Consejero de Cultura de la Región de Murcia hacían parecer pequeña a la comprometida primera Ministra que visita el Cante de las Minas, y cómo evolucionan hacia la fama -perdiendo ocasionalmente el duende- algunas de las figuras de ese firmamento estereotipado que es el flamenco. Pero casi siempre con mucho arte y futuro, como demuestran los prestigiosos concursos a partir del día siguiente a las galas de La Unión.

© M. Tébar Almansa, en Cabo de Palos a 12 de agosto de 2009.

martes 11 de agosto de 2009

Flamenco para todos los públicos: en blanco y negro, en rojo y añil

La cuarta Gala Flamenca, llenó el antiguo y céntrico mercado de La Unión, con el nombre propio –no exento de interés mediático- del bailarín/bailaor granadino: Rafael Amargo.
Con su última obra llamada Tiempo Muerto, el coreógrafo, director y ahora letrista Jesús Rafael García Hernández comanda en directo a su propia compañía con un elenco de diez músicos y seis bailaoras, más la entrañable colaboración de María ‘la Coneja’ a los palillos y al baile no académico, que tal vez recuerdase la autenticidad de mujeres como Lola Flores -homenajeada con una zambra-.

La coreografía, introducida por la propia banda sonora del espectáculo, comenzó -con el elenco de baile encapuchado y ataviado con manguitos y mayas de látex negro- lo que sería la desconcertante única pieza contemporánea de la noche. Amargo, aunque pareciese un Batman oscuro, salió dispuesto a sudarlo todo y tratar de convencer a los aficionados al flamenco que su baile está sustentado en las raíces españolas. El bonito vestuario de Amaya Arzuaga, siempre monocromático, fue evolucionando desde el negro, el blanco hacia el rojo y el dorado.

Los números fueron alternando el baile en grupo, con poca espectacularidad -a excepción del momento torera/sujetador/castañuelas- y escaso espacio escénico, como se notó vistiendo los elegantes trajes de cola-; en pareja mixta, con un solo número; en solitario, bailando con un precioso mantón de manila; o en duelo entre las dos bailaoras principales: Eli Ayala y Susi Parra, que mostraron todo su arte con una fuerte expresividad corporal y una técnica natural zapateando respectivamente.
En su conjunto, esta obra de danza, es más una sucesión de escenas flamencas que una historia que pretenda contar algo concreto. Recomendable a cualquiera que desee observar las diversas maneras de expresar el baile flamenco. Con elegancia, acierto y sudor.

Por cierto, la noche no fue todo baile. Nuevamente la cantera onubensa, puso el cante y en esta ocasión en voz de mujer. Una joven, artisticamente llamada con su segundo nombre: Argentina, se presentó por primera vez en estas tierras. Vestida de chaquetilla y pantalón añil, con una espectacular camisa de lunares y chorreras y un abanico guardado para quitarse los calores, se llevó al público al bolsillo y a los fotógrafos de calle.

Comenzó con unos tangos y fandangos abandolaos a un volumen excesivo, impidiendo comprender las letras y como un potrillo desbocaó llegó a la alternancia de cantes grandes (y guitarristas) viéndosele un poco las raices “ahora voy a hacer un tema, o mejor dicho un cante… al estar en la Unión me atreveré con un palo de aquí” y no le salió tan mal la minera, aunque ser creible es otra cosa. El jaleo le fue mejor a su chorro de voz con ganas de fiesta, así que las cantiñas, bulerías y, cómo no, los fandangos de huelva fueron recibidos como si de una nueva estrella juvenil se tratase. Incluso dio lecciones de lo que se hace por su tierra, poniendo al respetable a corear un fandango alosnero.

Personalmente de estrellas, un servidor se queda con la del Morente.

© M. Tébar Almansa, en Murcia a 11 de agosto de 2009.